martes, 5 de julio de 2016

Al habla Jack.

Luz, cámaras, ¡acción! ¡Sí, sí! Por fin algo de acción en el Gran Colegio Agencial. O, como diría el legendario Sherlock Holmes:<<¡La caza comienza, Watson!>>

Mi primera pista me ha llevado muy lejos del Gran Colegio Agencial, hasta una enorme mansión rodeada de una verja puntiaguda, donde cientos de personas elegantes celebraban un gran baile de máscaras y disfraces. Según mi contacto alguien en esa fiesta sabía algo del  criminal al que le sigo los pasos. Alguien que antiguamente era compañero del criminal, y que sabe lo que sería capaz de hacer. ¿Conseguiría yo encontrarlo entre todas esas máscaras?

La Agencia se encargó de proporcionármelo todo: elegante traje de etiqueta, falsa invitación para el baile y un vehículo oscuro que conduce mi chófer privado, un hombre de absoluta confianza que me trata como si fuese su hijo.

El caso es que llegué puntualmente al baile. Misterioso, elegante y un poco despistado.

Por aquel jardín iluminado con farolillos de colores bailaban multitud de parejas pero no podía distraerme de la misión.

Mi misión era interrogar a todos.

Un grupo de damas de la aristocracia, de esas que nunca se pierden una fiesta estaban situadas justo enfrente mío.

Me acerqué sigilosamente hacia ellas.

Mi primer testigo era una mujer que llevaba sus largas trenzas recogidas con un coletero con pequeños diamantes.

- Señorita, ¿no le ha llamado la atención nada últimamente?

-¡Desde luego que sí! Mis zapatos no combinan con mi vestido. Corro a cambiarme.

Y desapareció entre las sombras del jardín.

Me acerqué a continuación a una jovencita del grupo.

-¿No le parece que hay algo que huele muy mal en esta casa?

-¡Claro que sí!, el pate de alcachofa apesta. Creo que necesito ir al tocador.

Y se esfumó aún más rápido que la primera. Estaba claro, las dos se habían hecho las tontas. Esta investigación iba a ser más difícil de lo que pensaba porque eran tontas de verdad.

Un tiempo después cuando ya me había cansado de interrogar a la gente, pedí una Coca-Cola (mi bebida preferida) a la mayordomo.

- Estaba deliciosa!

Entonces de repente me dice en voz muy baja:

-Yo conozco al sospechoso que está buscando.

Entonces la miré a los ojos y vi que tenía más elegancia que todas las damas de la aristocracia. Ella era mi testigo.

-¿Usted sabe quién es mi testigo?

-Efectivamente... Un puñado de joyas desaparecieron cuando él estaba por los alrededores...Luego huyó pero no sé adonde...

-Se encuentra en el Gran Colegio Agencial - le informé - probablemente bajo una falsa identidad.

-Pero no parará. Las personas como él nunca cambian. Habrá algo allí que intentará robar. Protéjalo con su vida, señorito.

-¡Eso es exactamente lo que pienso hacer!

Ahí tenía mi misión. Tenía que proteger algo. O a alguien.

En aquel momento un terrible relámpago apareció en el cielo y empezó a llover.

Mientras los invitados se metían en la mansión con los trajes empapados, yo aproveché para escabullirme entre las sombras, no sin antes darle las gracias a la falsa criada.


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