sábado, 25 de junio de 2016

Al habla Jack.

Me encuentro a la espera de que me asignen una nueva misión, mientras, intento mezclarme entre los alumnos de un lugar parecido al infierno: un colegio de Secundaria.

Puede que hayas pensado que este fuese TU COLEGIO. No te voy a decir ni que sí, ni que no, es más es muy poco probable, pero puede serlo...

Sin embargo, para mí, no es más que un colegio como cualquier otro.
Desde que empecé mi vida de agente secreto he estado en 5 o 6 colegios, puesto que resultan escondites estupendos para los grandes ladrones: los niños nunca hacen preguntas y los profesores sí las hacen, pero sobre Biología.

Se podría decir, que igual que hay gente que colecciona sellos, yo colecciono criminales.

Un día, paré al jefe de una banda de criminales ( ni idea de qué banda), que se hacía pasar por conserje.
Otro curso me lo pasé intentando desenmascarar a un profesor de gimnasia que guardaba el producto de sus robos en el interior de las colchonetas.¿Te imaginas dando volteretas encima de diamantes de 5 quilates?
En cuanto al año anterior, tuve que enfrentarme a una malvada profesora de matemáticas. Capturarla fue divertido  y emocionante a la vez.

-Jack, a la pizarra!- me gruño aquel viernes por la tarde .
Acababa de copiar la ecuación de la incógnita más difícil que os podáis imaginar.
Exacto! La mismísima fórmula de la Coca-Cola!
Pero soy un espía valiente, y además me chifla la Coca-Cola.

Me acerqué a la pizarra, tomé la tiza de sus manos, y me dispuse a finalizar la ecuación.
-Es imposible resolverla- me animaba ella. Yo no paraba de sudar, de la frente, de las manos, del cerebro... Pero la resolví. Lo conseguí.

Por suerte la Agencia me paga un profesor particular de matemáticas.

Los demás niños parecían entusiasmados, pero la falsa profesora parecía que iba a explotar.
-Has tenido suerte - me dijo - ,ahora dame la tiza.
Me acerqué para darle la tiza y cuando se la iba a guardar en el bolsillo de la chaqueta, se dio cuenta de que la acababa de esposar.
-Profesora, los billetes falsificados estaban bien hechos, pero debió de lavarse las manos antes de tocarlos, puesto que estaban llenos de polvo de tizas.

Ese día conseguí dos cosas importantes: una medalla de coleccionador de criminales (de la Agencia) y un positivo en matemáticas.

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