viernes, 24 de junio de 2016

Al habla Jack.

En primer lugar debo advertirte de que mi verdadero nombre no es Jack, pero la Agencia no me permite decirlo; sería demasiado peligroso. La verdad es que tampoco puedo hablar de la Agencia.

Si escribo esto es porque necesito desahogarme y poder contar las cosas emocionantes que me suceden sin que nadie sepa quien soy. No me está permitido decir una sola palabra de esto, es más ni siquiera puedo decirle nada a mi familia o hermanos/as. 

La vida de agente secreto es muy excitante... y también muy peligrosa.

En efecto soy agente secreto. O espía, cómo quieras llamarlo. En las películas nos llaman "espías" y siempre se imaginan que vamos con gabardinas oscuras, un sombrero y gafas de sol...  ¡Por favor!
Si nos vistiésemos así todo el mundo sabría que somos espías, y eso no tiene mucho sentido...
Mi uniforme lo decide la Agencia cada día. Normalmente me lo trae el repartidor de periódicos por la mañana, pero el mensajero también me lo ha traído otras veces.
Hay veces que me gusta y hay veces que no, pero la Agencia no me permite decidir.
Cada hilo de la ropa está pensado para camuflarme como un camaleón entre los niños corrientes.

Puede que pienses que los niños no podemos ser espías, pero si hay alguna posibilidad de que hubiese un ataque terrorista en un colegio ¿a quién mandarías? ¿a un gordo, enorme, barbudo señor? No, no, no. De vez en cuando reclutan entre sus filas a niños con aspecto de angelito, pero que en realidad son superdotados. A si que si queréis ser espía alguna vez, ¡A sacar buenas notas!

Pero vamos al tema, hasta tu propia abuela puede ser una de nosotros.

Mi propia abuela, por cierto, lo era.

Aún recuerdo aquella noche lluviosa de otoño en el que mis padres me dejaron a solas con mi abuela, ella me puso sobre su regazo, y yo pensé que iba hacer esas cosas típicas de las abuelas: contarme algún cuento, darme una galletita ...
Pero en vez de eso sacó un pequeño chip de su bolsa y me dijo:
- Protégelo con tu vida, nieto querido- me dijo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario